martes, 14 de junio de 2011

ANÉCDOTAS DE ALASKA



Hola amigos,

Ya estamos de vuelta, hemos pasado un mes lleno de aventuras y anécdotas inolvidables. Jamás imaginé que me iba a impresionar tanto Alaska.

A nuestra llegada caímos un poco en los tópicos de comparar esto con aquello, lo típico de decir: “pues en España se come mejor”, “pues en Alaska la gente no habla en voz alta”, “pues en Alaska las calles están más limpias” y así suma y sigue... podríamos estar comparando nuestro país con aquel hasta la saciedad, pero hay algo que es irrefutable, Alaska, como estado Americano, nació hace 52 años, o sea, que allí la gente que vive, es casi toda de fuera. Es imposible encontrar una iglesia gótica, o una casa victoriana.... su historia es tan reciente como rica, ya que en esta amalgama cultural, la gente convive pacíficamente y en armonía.
Muchas cosas nos han llamado la atención, miles!!!!

La primera fue ya en el Aeropuerto de Nueva York, cuando antes de coger el vuelo a Anchorage, nos alegraron pidiéndonos el pasaporte para servirnos una cerveza!!!! ja, ja, ja, ¿¿¿¿qué pasa que no ven que somos ya mayorcitos????

Y otra sorpresa fue cuanto aterrizamos en Anchorage, la capital de Alaska, era la una de la madrugada de un sábado por la noche y sólo había algunos jóvenes de marcha en un bar, nada más, toda la ciudad en silencio y nadie por las calles.
Pero es que el domingo, cuando nos fuimos a “pasear”, descubrimos que allí nadie pasea, claro, ¿¿¿cómo van a pasear??? la ciudad está perfectamente diseñada, casas bajas, apenas algún edificio alto, interminables avenidas anchas y un aire gélido que te hiela la cara... la gente sale de casa en el todoterreno inmenso, no hay problemas de aparcamiento, va a la compra en coche, al trabajo y a todos lados en coche, la gasolina cuesta 40 centavos el galón, (5 litros, 35 céntimos de euro) y claro, la gente alucinaba al ver a 4 locos, andando kilómetros, por avenidas con acera que nadie usa, para ir a un centro comercial.

Otra cosa que nos llamó la atención, fue la amabilidad de la gente, nos paramos en una esquina para ver un mapa y una señora muy mayor, con rasgos esquimales, paró su supertodoterreno para preguntarnos que si nos podía llevar a algún lado. Otro día, una parejita jóven, paró igualmente y en su móvil buscaron la dirección que buscábamos, para indicarnos donde estaba el albergue. Increíble, en Marruecos si un tipo para a indicarte algo, al final, seguro que algo te pide, o la cámara o el reloj o el móvil, eso si no intenta robártelo!!!!, je, je, je (es broma)

En fin, que hemos descubierto que en Alaska, aunque la gente no sepa muy bien dónde está España, ni mucho menos Andalucía, pero sí es cierto que tienen predisposición a hablar y a ayudar. Tampoco nosotros sabemos donde está Wisconsin o Nebraska, ni nos conocemos todos los Estados de Estados Unidos, porque Estados Unidos abarca más o menos una extensión parecida a Europa, y Alaska es el Estado más grande, puede ser como media Europa.

La mayoría de la gente que emigró a Alaska hace unos 50 años, fue buscando una mejor vida, un trabajo, una oportunidad. Allí la seguridad social y la educación son gratis, no como en el resto de Estados Unidos, y claro, esto es un incentivo para parejas jóvenes en busca de una vida tranquila y más cómoda, sin el estrés de las grandes ciudades y con buenas ventajas económicas.

Una señora que nos preguntó para qué habíamos ido a Alaska, soltó una tremenda carcajada cuando le dijimos que habíamos ido a subir montañas!!!! ya que claro, con el frío que hace allí, la gente normal va poco a las montañas, eso es una actividad que dejarían en último lugar en sus vidas.


Pero la ciudad bonita por excelencia para nosotros fue Talkeetna, ya que es como el Chamonix de Alaska. Allí sí que nos comprendieron y supieron rápidamente para qué habíamos ido a Alaska. Los visitantes de Talkeetna son: o montañeros de todo el mundo, unos normales y otros extremos que abren vías nuevas y escalan rutas radicales; o americanos de vacaciones que van huyendo del calor y buscan un lugar fresco y tranquilo, como ir a Pirineos en verano, vamos.

Talkeetna es tranquila, pequeña, se puede ir a todos lados andando, hay una tienda de montaña sin horario, llamas al timbre y te abre un chico con su hijo pequeño en brazos y le puedes comprar desde un friend, un tornillo o unos crampones, o el piolet último modelo para drytooling. Es un encanto la tranquilidad con la que vive allí la gente. El orden, ya que aunque no anochezca totalmente, pero cenan temprano y madrugan mucho. Existe en esta pequeña aldea, incluso un servicio de taxi nocturno para los que beben... vamos, que está todo organizado para el orden.

Y otro de las grandes diferencias con el resto del mundo es que allí merece la pena tener el carnet de piloto y poseer una pequeña avioneta, porque gran parte del año se quedan incomunicados, bien por las grandes nevadas, o las grandes inundaciones durante el deshielo, que deja carreteras inundadas de agua y lodo. El terreno es muy pantanoso, por tanto las avionetas comunican unas aldeas con otras y desde el aire puedes ver una casa en medio de un bosque aislado, con su avioneta aparcada en la puerta, genial!!!!

En fin amigos, que haber conocido a esta gente amable y amigable, ha sido la guinda de la expedición, aparte de la montaña, de la belleza de los paisajes y del entorno maravilloso en el que se encuentra el Mckinley, hemos podido comunicarnos y conocer a la gente del lugar. Fuimos en tren a visitar el Parque Nacional del Denali, un tren que atraviesa Alaska de norte a sur y que pasa por cañones y puentes sobre ríos caudalosos, desde el que vimos osos y animales autóctonos. Ya en el parque vimos renos, alces, caribús, etc. Después fuimos al sur, a conocer la costa, tuvimos mala suerte, ya que hizo mal tiempo y queríamos coger un barco para ver los glaciares que mueren en el mar, focas, ballenas, leones marinos, pero la niebla era muy grande y no se podía ver nada, de modo que no cogimos el barco, pero impresiona muchísimo ver los barcos en el agua de mar y detrás la nieve, montañas nevadas en junio a la altura del mar, precioso.

Vimos animales marinos y aves en un Oceanográfico, pero no es lo mismo que verlos en libertad.

Voy a estar subiendo fotos estos días al blog para que disfrutéis de las imágenes que hemos disfrutado nosotros, espero que os gusten.


Ah!!!! y estamos supercontentos de haber hecho cumbre, de volver bien, de que nos hayáis apoyado tanto y de que nuestra aventura alaskeña sea una motivación para los que estáis pensando en ir algún día, o los que vayáis este verano a los alpes o a pirineos, que sintáis que la belleza de la montaña está siempre ahí, por eso merece la pena el esfuerzo, las ampollas de los pies y las uñas moradas, porque nos encanta la montaña y todo lo que nos aporta.


Un fuerte abrazo

Lina Quesada.