miércoles, 6 de agosto de 2008

"La nuit va etre longue mais belle..."


Imagen del Gilkey Memorial cortesía de www.expeditienet.nl

"La noche va a ser larga pero bonita...". Eran las últimas palabras de Hugues d'Aubarede la víspera de su desaparición al pie del cuello de botella en el K2. El pasado lunes, 4 de agosto, Nick Rice depositaba una placa en su memoria en el monumento Gilkey en el campo base.

Cuando se han perdido las esperanzas de encontrar con vida a los desaparecidos y las cifras de muertes se disparan hasta 18, empiezan a llegarnos narraciones duras de los supervivientes, que hablan de pánico y descontrol y, sobre todo, de decisiones duras pero inevitables para tratar de salvar la propia vida. Una de ellas es la Wilco van Rooijen, jefe del grupo holandés, que cuenta desde un hospital de Pakistán cómo cuándo él descendía hacia el campo base se encontró con tres alpinistas coreanos en medio de la arista del K2 : uno de ellos estaba sentado aturdido en la nieve; otro, en estado de shock, sostenía una cuerda; un tercero estaba suspendido del extremo de la cuerda colgando cabeza abajo y añade que "ellos intentaban sobrevivir pero yo también tenía que sobrevivir porque me encontraba cegado por la nieve". El holandés dice que les ofreció su ayuda pero que la declinaron porque creían que ésta ya estaba de camino. Varios coreanos han muerto como conecuencia del accidente.

"Allí arriba era un infierno", le contaría el italiano Marco Confortola a su hermano por teléfono desde el K2. Para el alpinista italiano ha terminado también, felizmente, la dura lucha por su vida, aunque sufre de congelaciones en los pies. La embajada italiana en Islamabad ha comunicado que Marco ha sido rescatado por un helicópeto del ejército pakistaní. Marco Confortola es ya el último superviviente de este trágico accidente.

La expedición española está de regreso a casa. Esperan llegar a Skardu mañana, jueves 7, con tiempo suficiente para coger un avión que les lleve a Islamabad. Desde allí, el próximo lunes 11, llegarían en un vuelo a Madrid, tras pasar por Londres.

Sólo nos queda desear que la noche, aunque larga, sea espléndidamente hermosa para todos aquellos que duermen para siempre en la Montaña de Montañas.

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