jueves, 10 de marzo de 2011

LA NORTE DEL MULHACÉN, POR BLANCA CASTRO

Este es un artículo que ha escrito una amiga montañera, escaladora y excelente persona, a la que agradezco su colaboración, espero que os guste!!!!

13. feb. 2011
Conseguimos hacer la Norte! Uff que pasada! Fue toda una experiencia.

Llegamos a la central eléctrica de Capileira el viernes a las 20:00 entre el trafico, lo lejos que está y la carretera tan lenta! Cogimos los frontales las mochilonas y a subir y subir… durante 3 interminables horas preocupados por si nos cerraban el refu. Al final la guarda nos llamó por teléfono a falta de media hora para llegar y nos esperó hasta que aparecimos por alli. Todo un detalle.
Dormimos en una habitación en la planta baja, muy solitaria y fría, pero total solo fueron unas horas porque a las 06:00 ya estaba sonando el despertador de mi teléfono al que no le había quitado la alarma de cada día :-O.
Desayunamos con los frontales puestos, porque no encontramos el interruptor del comedor donde nos dejaron café y algo para comer, nos pusimos las botas, polainas, crampones,frontales de nuevo y a seguir subiendo!!! Me hizo gracia el llegar de noche y volver a salir de noche! Creía que nunca vería aquel lugar de día!
Empezamos caminando hacia arriba directos a la pendiente, con ganas, sobre una loma
completamente pintada de blanco, en lugar de empezar caminando por el valle e ir
subiendo progresivamente hacia el Collado del Ciervo.

Fue precioso ver amanecer entre los picos nevados, todo era de un azul pálido mientras una línea anaranjada se iba asomando por el horizonte.
Llegamos al collado del ciervo sobre las 9:15 aprox y fue la primera vista de La Norte. En ese momento me impresionó demasiado, me hizo dudar de mis fuerzas para conseguirlo (y de mi tobillo el cual llevaba doliéndome desde la subida del día anterior) Alberto no me dio opción,parecía que no escuchaba mis comentarios al aire sobre las molestias de mi tobillo, él sabía que no podía demostrarme dudas o la aventura acabaría en ese momento. Con su experiencia conocía el sentimiento que se crea justo antes de una actividad dura, me alegro de su firmeza.
Bajamos, hicimos una travesía hasta la primera pala de nieve de la pared y nos preparamos. Nos pusimos los arneses, nos encordamos, miramos el reloj, comimos unas
galletas, nos sonreímos y esperé a que la cuerda se tensara para comenzar la
ascensión.



La primera rampa podría tener un desnivel de unos 40º se subía cómodamente sobre la huella de unos compañeros que habían madrugado algo más, caminábamos al mismo ritmo sin miedo y sin asegurar puesto que la caída sería por un suave tobogán hasta el valle.

Giramos a la izquierda al llegar a unas rocas asegurando el paso por el placer de
quitar cosas del arnés y hacer de la actividad algo más completo. En la segunda pendiente la nieve era algo más profunda y empezamos a asegurar algunos largos porque la caída ya era arriesgada, no siempre seguíamos la huella ya que
intentábamos acercarnos a la roca y poder meter algún clavo o friend.
Al poco tiempo vemos a la cordada de 3 que van por delante. Nos extraña porque los habíamos visto en el Collado del Ciervo cuando a nosotros todavía nos faltaba un buen rato para llegar.
También nos llama la atención la alternativa que están cogiendo hacia la izquierda, no tardamos en darnos cuenta del motivo, cuando llegamos a un paso de mixto algo complicado por la falta de nieve. Alberto pasa sin mayores complicaciones (o eso me parece a mí que estoy a 10 m de él y no soy capaz de valorar la dificultad del paso).

Cuando llego empiezo a ponerme nerviosa, Alberto no acaba de hacer la reunión, empiezo a tener frío, mis energías empiezan a agotarse aunque yo no lo note y veo que no será un paso fácil. Cuando miro hacia abajo y veo la rampa de nieve empiezan los problemas. Le grito: “Alberto qué pasa? Qué haces? Acaba ya que me
congelo!!!. Alberto está concentrado y no responde o si lo hace yo no lo oigo con el ruido de la nieve cayendo a mi alrededor. Por fin acaba de hacer la reunión en la nieva con la estaca, un piolet largo, y sus piolets. Sabe que el paso me costará porque conoce el respeto que me da el mixto y quería hacer una reunión a conciencia, ¡Cómo me gusta su paciencia metodicidad!. Ya estaba muy nerviosa, cuando me da la señal salgo disparada para atacar a la roca y subir a por todas, pero me no llego muy
lejos, pongo el primer crampón en la roca y no me da confianza, miro abajo y no me ayuda,cambio de pie, vuelvo a cambiar,grito “Píllame fuerte!”, vuelvo a intentarlo y por fin salgo!!! Pero las alegrías duran poco queda la pared de salida que no setá lejos pero aún queda otro paso antes,ya vemos a los compis en la cima y me arrepiento de no habernos escaqueado. Ya no me gusta estar ahí, se que queda poco y quiero llegar!
En el último tramo me vuelvo algo miedosa, quiero asegurar cada paso que doy y no me siento ágil. Alberto con su paciencia infinita llega hasta donde yo estoy hacemos una super reunión con varios anclajes y empieza a subir de nuevo. Lo que queda no es difícil y estamos más seguros que nunca pero yo ya tengo ganas de llegar y no me muevo con gracia. Veo a Alberto arriba y espero con ansias a que me dé la señal. En cuento oigo: “cuando quieras!” Subo embalada hacia el sol que pega en la cumbre!!!
Llego con los ojos llenos de lágrimas, feliz y enfadada de no haber sabido controlar mis emociones mejor. Comimos unas almendras antes de bajar. Serían las 15:00 y no llegamos hasta las 18:00 al refugio.
Tampoco fue fácil, primero intentamos chorrearnos por la nieve y no funcionó, paramos
varias veces a comer pero no nos entraba nada en el estomago al final desistimos y empezamos a andar con ayuda de algunas técnicas sicológicas que nos ayudaran a no agobiarnos y a que pasara más rápido el tiempo. Empezamos contando 30 pasos entre
descansos y acabamos buscando metas cercanas,la mayoría piedras del camino. Era gracioso la complicidad a la hora de buscar piedras, con un simple “hasta aquella piedra de allí” sabíamos perfectamente de la que hablábamos y así, piedra a piedra llegamos!!!
Nos quitamos los cacharros en la puerta bajo las miradas de varios montañeros asombrados por la cantidad de material que traíamos. Estábamos emocionados y cansados y no nos apetecía compartir ninguna conversación, cada uno a lo suyo haciendo balance del día, felices de haberlo conseguido y tristes por lo rápido qué pasó (aunque eso lo digo ahora martes día 15 de febrero)
Subimos como zombis a los dormitorios a meternos en los sacos durante 10 min. Nos
obligamos a salir para no quedarnos dormidos sin cenar. La ducha que esperábamos con ganas no pudo ser porque se habían congelado las tuberías de agua caliente pero a cambio, en el comedor, conocimos a un par de parejas muy enrolladas con las que compartimos la excitación que supone este tipo de aventuras.
A las 6:30 del día siguiente ya estábamos despiertos, como suele pasar en estos sitios, pero no salimos de la cama hasta las 8:00. Desayunamos con calma, organizamos el material y empezamos a bajar muy despacio, intentando disfrutar del paisaje, aunque a mi pié no le gustara y me lo recordara a cada paso.
La gente nos pasaba a ritmos muchos más rápidos, pero no nos importaba, cada vez que
alguien pasaba de largo con la cabeza bien alta y pasos gigantescos, como si fueran a cerrar el camino, yo pensaba: “Vosotros no habéis hecho La Norte!!!” :-P Y seguía pasito a pasito bajando por el valle cada vez menos nevado hasta llegar a la Central eléctrica de nuevo.
La guinda fue una cervecita en las Alpujarras Granainas y una pizza buenísima antes de volver a la realidad.
Hoy me parece que fue un sueño, ha sido tan fugaz que no me he dado cuenta. ¿De verdad estuve alli? Será por eso que digo que volvería a repetir, “solo” han costado el domingo y el lunes, solo dos días y estoy lista para otra aventura! Se que he aprendido de esta experiencia y la próxima vez mi mente estará preparada!

Blanca Castro

4 comentarios:

Suzanne dijo...

Me encantaría hacer la norte.
Esas sensaciones que describes de temor antes de un reto, del "ay dios mío para qué me he metido en esto..." cuando te entra el miedo y la tranquilidad que da el triunfo en la bajada. Lo has descrito perfecto. Las fotos también son fabulosas.
Un beso campeona.

Sergio Rodriguez Casado dijo...

Me ha encantado la redacción,la he vivido al mismo tiempo que la leía y ademas con sus fotitos y todo. peasssso de fin de semana que no culebra!!!! Aaaaaroooooo!!! que si!

Anónimo dijo...

Gracias por los halagos! Es la primera vez que escribo una de mis experiencias y me alegra que os guste.

Aro culebra! Fue un finde muy intenso y lo repetimos cuando quieras Suzanne! Que se que Lina también tiene ganas de hacerla.

Blanca

Lina dijo...

A ver si la nieve se asienta y tenemos una buena primavera de nortes y rutas bonitas, para vivir y soñar!!!!
Lina