miércoles, 11 de enero de 2012

REFLEXIONES SOBRE LA ESCALADA URBANA EN SEVILLA


Instalación en polideportivo municipal

Escuela infantil en el rocódromo

Búlder infantil


Con motivo de la celebración del VIII Open de Escalada “Ciudad de Sevilla”-2011, sábado 17 de diciembre, la Federación Andaluza de Montañismo (FAM) ha comunicó la concesión de un premio a la Ciudad, por sus avances en esta disciplina. En relación con ello, tal vez resulte oportuno contribuir con unas reflexiones sobre la evolución de la escalada en Sevilla.

La escalada urbana ha pasado por diversas fases desde que la comunidad escaladora descubriera las posibilidades del Puente de Triana y otros muros espontáneos. A partir de aquellos principios, y en progresión creciente, se han ido adecuando espacios de escalada en locales privados, sedes asociativas, centros públicos, puentes y naves; todos ellos bajo muy variados modelos de construcción y gestión: espontánea, administrativa, compartida, autogestionaria, autoconstructiva, empresarial, etc.

El rocódromo, como concepto, nace de la necesidad de mantener la afición entre salidas a roca. Sin embargo, la realidad es que, para muchos escaladores, se ha convertido en un fin en si mismo, existiendo incluso una Federación que representa su uso deportivo a nivel internacional. Las zonas de escalada urbana, además, se han convertido en lugares de encuentro y dinamización social de primer orden: a un rocódromo no sólo se acude para escalar; también se comparten experiencias, se hacen planes de salida al medio natural y se transfiere conocimento de manera rápida y participativa. El incremento exponencial de aficionados en la última década se debe, sin duda, a la proliferacion de rocódromos y a esa función social y multiplicadora que llevan aparejada. En este escenario, el mundo comercial - tiendas de montaña y empresas de animación- también se ve favorecido, pues las zonas de escalada –urbanas o naturales- constituyen no sólo un recurso en sí mismas, sino una oportunidad de desarrollo socioeconómico.

Efectivamente; la ciudad de Sevilla dispone actualmente de una red de rocódromos y espacios de escalada que la hacen más atractiva desde el punto de vista deportivo, social y comercial, habiéndose convertido, sin lugar a dudas, en un “destino para escaladores”. Pero, ¿a quién se debe esta expansión?; ¿qué personas, entidades u organismos podrían acaparar el mérito de haber conseguido este sistema de espacios interconectados? La respuesta no es fácil, y sería injusto citar a alguien en concreto, pues la lista es numerosísima y heterogénea. Por ello, será la propia Ciudad de Sevilla la que, una vez más, tendrá que aceptar como suya la labor callada y continuada de su sociedad civil, que al fin y al cabo no es más que una larga suma de individualidades inquietas en interacción.

CLUB DE MONTAÑISMO Y NATURALEZA ELBRUZ-SEVILLA.

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